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02/10/2005
Un sentimiento anti-inmigrante se percibe en el ambiente no solo local sino nacional. Así lo dejó ver el senador demócrata Sam Zamarripa, en la última reunión que desarrolló el lunes pasado la Coordinadora de Líderes Comunitarios de Atlanta, en el Interactive College of Technology de la ciudad de Chamblee.
“Hemos perdido la batalla en el ámbito local, no tenemos oportunidad de ganar nada en este estado, además nos han frenado por completo todos nuestros proyectos, no contamos con votos y por ende no tenemos poder. Solo nos queda pedir explicaciones a aquellos hispanos que votaron consciente e inconscientemente por quienes no quieren a nuestra comunidad”, dijo el funcionario.
Zamarripa anunció que está próxima la aprobación del proyecto que pretende evitar que los indocumentados tengan acceso a los servicios de salud y educación.
“Los anti-inmigrantes que están en el Congreso quieren aislar a los hispanos de los beneficios del gobierno, les gusta que estén a su servicio pero no aceptan que se sienten a comer a la mesa”, aseguró.
El senador añadió que es inevitable que en un plazo no muy lejano el indocumentado que requiera servicios médicos de urgencia sea atendido pero que posteriormente este formará parte de la lista de deportación.
Zamarripa instó a todas las instituciones comunitarias a unirse y proclamarse en contra de aquellos que desean perjudicar a la comunidad latina, también solicitó a los medios de comunicación estar más al tanto del acontecer político e informar a las comunidades sobre cualquier movimiento que atente contra los derechos que el trabajador hispano se ha ganado.
“Es hora de que todos estemos unidos, tenemos que enseñarles la diferencia entre una persona trabajadora y un terrorista del Medio Oriente, ya es tiempo de que nos demos nuestro lugar y que les hagamos reconocer que hay muchos latinos que votan y que quien lo hace contribuye a la economía nacional”, aclaró.
El senador mostró su rechazo ante una nota editorial publicada la semana pasada por el periódico estadounidense The Atlanta Journal Constitution, en la que según Zamarripa se culpa a los niños de origen hispano, del mal estado de algunas escuelas en la ciudad de Marietta.
LICENCIAS
El otorgamiento de licencias de conducir para los indocumentados que viven en Estados Unidos cada vez está más lejos. Se están promoviendo el incremento de restricciones para los 11 estados que no exigen la presentación de un número de Seguro Social.
Según lo estipula la ley HR418 presentada a escala federal por el representante republicano James Sensenbrenner en Wisconsin, ningún estado debe extender una licencia de manejo para alguien que carezca de Seguro Social, entre otras restricciones.
El proyecto ideado por el congresista fue presentado el pasado 26 de enero y ya ha conseguido cerca de 100 votos.
De ser aprobado pasaría a ser efectivo casi inmediatamente y estados como Tennessee y Carolina del Norte, se acogerían a la nueva legislación.
Las restricciones para el otorgamiento de licencias de conducir dan la pauta para que la policía tenga en la mira a los conductores que evidencien ser hispanos, así lo afirmó Jorge Portalatín, oficial de policía en Georgia quien presenció en calidad de ciudadano la reunión comunitaria.
“Ya basta de permitir tanta hipocresía por parte del gobierno estadounidense, este reconoce que tenemos un gran poder adquisitivo, pero no quiere otorgar unos cuantos beneficios. Desgraciadamente no tenemos suficiente respaldo político y los pocos líderes comunitarios que hay en el estado, no aprovechan su potencial”, aseguró el oficial.
Portalatín hizo énfasis en que los privilegios que ahora gozan los afroamericanos no se los ganaron sin luchar sino que debieron unirse y trabajar al máximo.
“No existe un día en que no haya hispanos perjudicados por la discriminación de la policía. Esta sabe que el latino jamás se queja y por eso hace lo que le parezca, yo he rechazado esas actitudes, y por eso he tenido represalias”, aseguró.
El oficial considera inhumano el hecho de que un joven pueda portar una placa y un arma a los 20 años y salir a las calles a sancionar a los trabajadores que en su mayoría son inmigrantes indocumentados.
“Soy ciudadano estadounidense, pero soy hispano y amo a mi gente. He pertenecido al ejército de los Estados Unidos y todos los días arriesgo mi vida en las calles para brindar seguridad en este país, aun así sé que me consideran como un ciudadano de segunda clase pero es porque nosotros lo hemos permitido”, finalizó.
La preocupación es latente para la Coordinadora de Líderes Comunitarios por lo que hizo una invitación a otras organizaciones sin ánimo de lucro como Estamos Unidos a participar en la búsqueda de soluciones ante las medidas anti- inmigrantes.
El 19 de febrero, la Coalición Cristiana se reunirá en una iglesia de Atlanta con dos miembros del Congreso federal y tres personas que se han postulado para vicegobernador del estado, para discutir tema relacionados con la inmigración.
Y aunque no han sido invitados los representantes políticos latinos ni ninguna institución comunitaria, la Coordinadora tratará de tener acceso.
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